El poder de consumo de las mujeres

    La incorporación masiva de la mujer al panorama laboral en la década de los 80, supuso en su momento un gran cambio en los mercados. Desde entonces, este segmento de la población ha ido alcanzando poco a poco un mayor poder adquisitivo y una mayor presencia en el mercado, hasta convertirse en el grupo de consumo más importante, numeroso y activo del momento.

    En la actualidad las mujeres realizan el 80% del total de las compras en el mundo, un hecho que, automáticamente, las convierte en líderes indiscutibles de consumo.

    Mujeres económicamente independientes, con una educación superior, que forman parte activa del mercado laboral y que, por lo general, cuentan con iguales o mayores ingresos que sus parejas y una muy buena posición social y laboral.

    Consumidoras del siglo XXI, que en poco tiempo se han convertido en un referente publicitario por contar, por otra parte, con una influencia del 80% sobre las decisiones de compra de amigos, familiares o parejas.

    Y es que ellas son también las que eligen el equipamiento tecnológico del hogar, el destino, el vuelo y el hotel de las próximas vacaciones y hasta el coche que comprarán para la familia.

    ¿Qué diferencia a una mujer consumidora de un hombre consumidor?

    Existen patrones de comportamiento humano tanto en el hombre como en la mujer que son innatos, pero hay sin embargo quien se remonta a la época de las cavernas para atribuirle a la genética la diferencia entre los hábitos de consumo del hombre y de la mujer.

    Según un estudio elaborado por la universidad de Michigan, las diferencias de comportamiento a la hora de hacer las compras en hombres y mujeres pueden explicarse desde una perspectiva evolutiva. Históricamente, las mujeres eran las encargadas de recolectar frutos, mientras los hombras salían a cazar, por lo que ellas han aprendido a seleccionar sin prisa los productos, a ser más observadoras a la hora de elegir un artículo y a prestarle una especial atención a la calidad, el color o el precio de cada pieza. Los hombres en cambio, estaban obligados a ser muy rápidos en la caza, por eso su modo de consumir es mucho más apresurado. Ellos ya saben de antemano lo que van a buscar, así que entran a la tienda, lo cogen, lo pagan y se van.

    Las mujeres, por otra parte, se implican más a nivel emocional, son más exigentes con los productos y su funcionalidad y permanecen fieles a las marcas. Además está demostrados que son capaces de encontrar mejores ofertas que los hombres y que son más inteligentes a la hora de realizar una buena compra.

    La mujer es la protagonista

    Los expertos en marketing también consideran a las mujeres mejores compradoras que los hombres y el hecho de ser también las principales decisoras de las compras del hogar, las ha convertido en el segmento más perseguido por las empresas.

    Privilegiadas destinatarias y protagonistas de la mayoría de los discursos publicitarios, las mujeres se han convertido también en el referente principal de la publicidad por ser el público objetivo de los productos y servicios que se anuncian.

    Definitivamente, las mujeres hemos conquistado el mercado. Ahora sólo nos queda acabar con el estereotipo femenino que la publicidad actual se ha empeñado en vendernos. La imagen de la mujer siempre joven, alegre, exitosa, productiva y sensual. Una imagen que, francamente, de ser real, sería agotadora de mantener.

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