¿Qué quieren las mujeres? La importancia de comprender la psicología femenina para vender.

    Un reciente estudio realizado por el Boston Consulting Group, demuestra que existen importantes deficiencias en la forma en la que el mercado (generalmente gestionado por hombres) comercializa ciertos productos de cara a las mujeres.

    De hecho, son las propias mujeres las que declaran sentir que los vendedores ni entienden, ni responden a sus necesidades como compradoras. Y es una pena, porque a pesar de que muchas empresas son conscientes de que las consumidoras femeninas están emergiendo como una fuerza de mercado muy grande, siguen sin entender qué es lo que quieren ellas y sin saber cómo comercializar sus necesidades.

    Desde Código queremos demostrar que no es tan difícil comprender la psicología femenina, si se sabe cómo. Por eso nos hemos propuesto revelar los principales errores que cometen las marcas a la hora de comunicar a las mujeres y ofrecer algunos consejos para mejorar.

    El principal error que comete la mayoría de las compañías es creer que lo que funciona para los consumidores masculinos ha de funcionar a la fuerza también con las mujeres. Pero se equivocan. Si queremos que nuestro producto triunfe en el mercado femenino es muy importante, conocer a la mujeres y para eso, lo mejor es escucharlas. La mayoría de ellas, precisamente, opina que, muchos productos no han estudiado suficientemente sus pautas de comportamiento, que muchas marcas no terminan de entender la intensidad con la que ellas sufren las presiones del tiempo y critican que algunos diseños de producto han sido evidentemente desarrollados por hombres y para hombres, aunque traten de enfocarlos hacia la mujer.

    Para evitar caer en estos errores, os proponemos una serie de consejos que resumen todo lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra trayectoria empresarial sobre los gustos y las necesidades de las mujeres. Consejos que nosotros mismos hemos puesto ya en práctica muchas veces y que os garantizamos, por propia experiencia, que dan resultado:

    • Valorar la importancia del aspecto emocional: Cuando vendemos ropa a mujeres, no vendemos un trozo de tela con un determinado corte o un estampado concreto, sino que vendemos la satisfacción o la sensación que proporciona vestir dicha prenda.Vende tu producto de forma emocional.

    • No bajar nunca los precios pensando en aumentar las ventas: Las mujeres son verdaderas expertas en el arte de detectar las variaciones en precios. Una rebaja excesiva, inesperada o injustificada puede hacer que vean el producto como uno de segunda categoría o de menor calidad.

    • Renovar las ofertas de año en año: A las mujeres les interesa lo nuevo, lo mejorado, lo innovador. Si tu producto no aporta nada nuevo de año en año, perderás su interés.

    • No limitarse a crear versiones rosas de los productos: Que un producto sea rosa, no significa que satisfaga las necesidades de las mujere y mucho menos cuando son productos que inicialmente no han sido ni concebidos, ni diseñados para un uso femenino.

    • Comunicar de forma inteligente: Evita por encima de todo las campañas basadas en estereotipos desfasados y céntrate en mostrar las verdaderas necesidades de la mujer actual.

    • Presentar soluciones que supongan un ahorro de tiempo para ellas. No olvidemos que uno de los mayores retos de la mujer moderna es optimizar su tiempo para lograr conciliar los diferentes aspectos de su vida.

    • No olvidar nunca la importancia de la comunidad: Una mujer satisfecha con nuestro producto es la mejor prescriptora, ya que es capaz de aportarle a nuestra marca hasta 10 clientas nuevas de cada vez. Eso sin olvidar que son las reinas del networking.

    • Tener muy presente el tema de la estética. Las mujeres, al contrario que los hombres, aprecian el diseño y el color además de las funcionalidades, la duración y el precio de un producto. Dale a la estética la importancia que merece.

    Existen diferencias muy importantes entre ambos sexos, por eso, si estamos tratando de hacernos un hueco en el mercado femenino, es esencial aprender a adaptarnos a las necesidades de las mujeres. Y recordar que muchas veces, el problema no es que seamos complicadas o que no nos entiendan, sino que algunas marcas olvidan lo importante que es escuchar.